miércoles, noviembre 28, 2007

Oye

"Maldición. Tengo los pies fríos", pensó cuando se disponía a escribir en el blog un miércoles cualquiera. Ese día había llegado pronto de trabajar, revisó minuciosamente el correo electrónico, sorteando el spam y el fishing llegó a ver que no tenía nada de interés.

Se acomodó en la silla, buscó en la carpeta de música algo que le relajara y dejó que el sonido invadiera la habitación. Tomó aire, inclinó la cabeza hacia el techo y pensó: "Maldición, tengo que pintar la habitación".

Eso le hizo pensar en mirar la habitación como si no hubiera estado nunca allí porque hay cosas que de verlas todos los días no se ven en realidad, están ocultas a los ojos acostumbrados al desorden.

Entonces miró y decidió que quizás ya era hora de empaquetar los libros del barco del vapor, los de la universidad, los viejos cd's...

De momento tira el horario que nunca llegó a cumplir, luego se cruza con el comic que tiene colgado en la pared regalo de una buena amiga allá por el año 2002 y piensa que eso aun no lo va a quitar. Que aun quedan muchos años por vivir.

Espera que algún día de estos le de un arrebato de tirar todo lo viejo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cada vez que tiras algo a lo que estás unido emocionalmente es como si te arrancaras un pequeño pedazo de tu vida... por eso duele ;-)

Yo intento tirar solo las cosas que ya no tienen significado para mí... y así le va a mi casa jaja.

Juanvi

Anónimo dijo...

"Maldición; no lo podemos evitar"
Son demasiados los recuerdos que nos unen a algunos objetos, nos econtramos sentimentalmente adheridos a ellos.
Yo aún tengo en el trastero el sable del bisabuelo, y cuando la reforma tuve que suplicarle al de iberdrola que me dejara el contador de 125.
lo llevamos en los genes.
Me estás dando una idea, cuales son los 10 objetos inservibles que tienes en la habitación y de los que no te desprenderías jamás.
Haré un sondeo..
un besito
audry